viernes, 11 de mayo de 2018

CUENTO:DANIEL Y LAS PALABRAS MÁGICAS


Te presento a Daniel, el gran mago de las palabras. El abuelo de Daniel es muy aventurero
y este año le ha enviado desde un país sin nombre, por su cumpleaños, un regalo muy 
extraño: una caja llena de letras brillantes.

En una carta, su abuelo le dice que esas letras forman palabras amables que, si las regalas a los demás, pueden conseguir que las personas hagan muchas cosas: hacer reír al que está triste, llorar de alegría, entender cuando no entendemos, abrir el corazón a los demás, enseñarnos a escuchar sin hablar.

Daniel juega muy contento en su habitación, monta y desmonta palabras sin cesar. Hay veces que las letras se unen solas para formar palabras fantásticas, imaginarias, y es que Daniel es mágico, es un mago de las palabras.
Lleva unos días preparando un regalo muy especial para aquellos que más quiere. Es muy divertido ver la cara de mamá cuando descubre por la mañana un buenos días, preciosa debajo de la almohada; o cuando papá encuentra en su coche un te quiero de color azul.
Sus palabras son amables y bonitas, cortas, largas, que suenan bien y hacen sentir bien: gracias, te quiero, buenos días, por favor, lo siento, me gustas.

Daniel sabe que las palabras son poderosas y a él le gusta jugar con ellas y ver la cara de felicidad de la gente cuando las oye. Sabe bien que las palabras amables son mágicas, son como llaves que te abren la puerta de los demás.
Porque si tú eres amable, todo es amable contigo. Y Daniel te pregunta: ¿quieres intentarlo tú y ser un mago de las palabras amable.

Fuente:https://www.guiainfantil.com/1228/cuento-sobre-la-amabilidad-daniel-y-las-palabras-magicas.html

miércoles, 9 de mayo de 2018

MI PRIMERA EXPERIENCIA COMO DOCENTE







  Desde el momento en el que elegí la institución educativa en donde iba a realizar mis primeras prácticas escolares, noté un cierto nerviosismo. Prácticamente no había tenido contacto con niños ni tampoco sabía si el realizar mis prácticas me iba a resultar sencillo.  

Además el conocimiento adquirido a lo largo de año, tampoco sabía si todos ellos iban a resultar del todo eficaces por lo que estaba insegura y muy a la expectativa de todo lo que aconteciese.

En mi primer día, todos mis compañeros de prácticas al igual que yo, estábamos impacientes sobre cómo sería nuestro recibimiento en el jardín. Al llegar, la directora se mostraba comprensiva, nos atendía con mucha amabilidad y así nos facilitaba la realización de nuestras prácticas pre profesionales que en realidad fue observación de cómo es trabajar con los niños, como la maestra manejaba la situación, el comportamiento de los niños, la forma de trabajo de la maestra.

Se nos hizo conocer cada una de las aulas donde debíamos realizar las prácticas.
Desde el primer día, quería que los niños me vieran como alguien que les podía ayudar en todo momento a la vez que les explicaba o corregía cualquier tipo de ejercicios.

Respecto al ambiente de la clase, pude darme cuenta de que todos los niños se llevaban bien entre ellos, no había escisiones ni grupos entre ellos. Tampoco había ningún niño al que no le hicieran caso o lo marginasen. En los recreos jugaban entre todos libremente.

Así pues mi labor en mi clase a lo largo de las semanas fue ser su “apoyo” en todas las materias. El niño tenía muchas dificultades en el habla, a pesar de que asistía semanalmente a la logopeda, le costaba mucho comunicarse, por lo que tampoco sabía leer correctamente.

A modo de conclusión puedo destacar la grata acogida que he tenido en el centro inicial tanto por parte de los profesores así como de mis compañeros.
Tenía inquietudes sobre cómo me desenvolvería en una clase o si verdaderamente los niños me entenderían cuando les explicara algo. Me he dado cuenta de que ejercer en un futuro como maestro es algo de lo que no me voy a arrepentir.


lunes, 7 de mayo de 2018

CUENTO:SANTILIN








Santilin es un osito muy inteligente, bueno y respetuoso. Todos lo quieren mucho, y sus amiguitos disfrutan jugando con él porque es muy divertido.

Le gusta dar largos paseos con su compañero, el elefantito. Después de la merienda se reúnen y emprenden una larga caminata charlando y saludando a las mariposas que revolotean coquetas, desplegando sus coloridas alitas.

Siempre está atento a los juegos de los otros animalitos. Con mucha paciencia trata de enseñarles que pueden entretenerse sin dañar las plantas, sin pisotear el césped, sin destruir lo hermoso que la naturaleza nos regala.

Un domingo llegaron vecinos nuevos. Santilin se apresuró a darles la bienvenida y enseguida invitó a jugar al puercoespín más pequeño.

Lo aceptaron contentos hasta que la ardillita, llorando, advierte:

- Ay, cuidado, no se acerquen, esas púas lastiman.

El puercoespín pidió disculpas y triste regresó a su casa. Los demás se quedaron afligidos, menos Santilin, que estaba seguro de encontrar una solución.

Pensó y pensó, hasta que, risueño, dijo:

- Esperen, ya vuelvo.

Santilin regresó con la gorra de su papá y llamó al puercoespín.

Le colocaron la gorra sobre el lomo y, de esta forma tan sencilla, taparon las púas para que no los pinchara y así pudieran compartir los juegos.


Tan contentos estaban que, tomados de las manos, formaron una gran ronda y cantaron felices.


Fuente:https://www.guiainfantil.com/1236/cuento-sobre-el-amor-a-la-naturaleza-santilin.html

domingo, 6 de mayo de 2018

MI PRIMER JUGUETE

  Cuando era niña me gustaba mucho jugar con mis juguetes, tenía varios de ellos: muñecas, peluches, artículos de cocinita.

  Mi favorita era mi muñeca llamada Leila, que me la regalaron cuando  tenía cuatro años. Me la regaló mi prima Teresa, estaba un poco desgastada, pero yo igual la apreciaba mucho por que era mi primera muñeca y siempre quería jugar con ella.

 Siempre la tenía en mi habitación, en un lugar muy especial.

 Un día, Marcia, mi amiga me invitó a su casa junto a otros compañeros y quedamos en llevar nuestros juguetes.

 Entre ellos muy emocionada llevé mi muñeca. Fue muy divertido porque todos compartimos nuestros juguetes. Cuando la reunión terminó, todos nos fuimos a casa. Llegué cansada y me eché a dormir.

 Al día siguiente cuando desperté me di con la sorpresa que mi muñeca Leyla no estaba en su sitio. Busqué por toda mi habitación pero no la encontré.

 Le dije a mamá que mi muñeca no estaba, ella me regañó, me dijo que debí tener cuidado y ser más responsable.

 Entonces me di cuenta de que la tarde anterior había llevado a Leyla a la reunión en casa de Marcia, y pensé que la había olvidado allí.

 Fui a buscarla a casa de Marcia con mi madre pero no la hallé por ningún lado, me puse muy triste, era como mi mejor amiga. Me dije debí ser mas cuidadosa pero Leyla ya estaba perdida.No tenía ganas de jugar con mis otros juguetes y solo pensaba en Leyla.

 Hasta que un día fui a casa de mi compañera Katia y vi que su hermana jugaba con una muñeca igualita a Leyla.

 Me acerqué y era Leyla, le dije a Katia que esa era mi muñeca , no le quedó otra opción que devolvérmela.Regresé a casa muy feliz y prometí ser más cuidadosa y responsable.